***CONSEJOS PARA EL HOMBRE RICO***
-ENSEÑANZAS DE MICAEL-

Cierto hombre rico, ciudadano romano y estoico, se interesó vivamente en las enseñanzas de Jesús que le habían sido presentadas por Angamón. Después de muchas conversaciones íntimas, este rico ciudadano le preguntó a Jesús qué haría “él” con la riqueza si la poseyera; y Jesús le respondió: «Yo dedicaría la riqueza material al mejoramiento de la vida material, así como también me dedicaría al conocimiento, la sabiduría y al servicio espiritual para el enriquecimiento de la vida intelectual, al ennoblecimiento de la vida social y al avance de la vida espiritual. Administraría la riqueza material como administrador prudente y eficaz de los recursos de una generación para el beneficio y el ennoblecimiento de la generación próxima y de las generaciones sucesivas».

Pero el rico no estaba del todo satisfecho con la respuesta de Jesús, y se atrevió a preguntar nuevamente: «¿Pero qué crees tú que deba hacer un hombre de mi posición con su riqueza?, ¿Debo quedarme con ella o debo repartirla?». Jesús elevó su consejo, y dijo:

«Mi buen amigo, me doy cuenta de que tú eres un verdadero buscador de Sabiduría y un honesto amante de la Verdad; por lo tanto, traigo a tu atención la solución de los problemas que tienen que ver con las responsabilidades de la riqueza. Hago esto porque tú has solicitado mi consejo, te estoy aconsejando sólo bajo tu requisito personal».

«Si honestamente deseas verte a ti mismo únicamente como depositario y administrador de esa riqueza, entonces te aconsejaría que hicieras el siguiente análisis acerca de las fuentes de tu riqueza: pregúntate a ti mismo, y haz lo mejor de ti para encontrar una honesta respuesta: ¿Cómo me llego esta riqueza? ».

«Como ayuda en el estudio acerca de la fuente de tu gran fortuna, te sugeriría tomar en cuenta los siguientes diez distintos métodos de amasar riquezas materiales:

  1. RIQUEZA HEREDADA -Fortuna que derivan de los padres y otros ancestros.
  2. RIQUEZA DESCUBIERTA -Fortuna derivada de los recursos no cultivados de la madre tierra.
  3. RIQUEZA COMERCIAL -Fortuna obtenida como beneficios provenientes del intercambio y trueque de mercancía.
  4. RIQUEZA DESHONESTA -Fortuna derivada de la deshonesta explotación o de la esclavización del prójimo.
  5. RIQUEZA DE INTERESES -Ingresos derivados de reales y justas ganancias del capital invertido.
  6. RIQUEZA DEL GENIO -Fortuna acumulada con las recompensas obtenidas de la Creatividad y de los inventos de la mente humana.
  7. RIQUEZA ACCIDENTAL -Fortuna derivada de la generosidad de un semejante, u obtenida por las circunstancias de la vida.
  8. RIQUEZA ROBADA -Fortuna asegurada por la deslealtad, deshonestidad, robo o fraude.
  9. FONDOS DE CONFIANZA -Fortuna depositada en tus manos por un semejante para uso específico, ahora o en el futuro.
  10. RIQUEZA ganada -Riqueza derivada directamente de tu propio trabajo personal; la honesta y justa recompensa de tus propios esfuerzos diarios con tu mente y cuerpo».
« Y así hijo mío, si quieres convertirte en un justo administrador de tu gran fortuna delante del Padre de Padres y servir a los hombres, debes aproximadamente dividir tu riqueza en estas diez grandes divisiones y luego, proceder a administrar cada porción con la sabia y honesta interpretación de las leyes de la Justicia, de la Equidad, de la Lealtad y de la verdadera Eficiencia; no obstante, tu Padre en los Cielos no te juzgaría si de vez en cuando te equivocas en situaciones dudosas a cerca de esto».

«Cuando tengas una honesta duda sobre la equidad y la justicia en las situaciones materiales, que tus decisiones sean a favor de aquellos que están en necesidades y de las sufrientes y desafortunadas víctimas de las circunstancias de la vida mortal».

Después de discutir estos asuntos durante varias horas, y respondiendo a la solicitud del rico que deseaba una instrucción más amplia y detallada, Jesús expandió su consejo diciendo en sustancia: «A medida que te voy ofreciendo mayores sugerencias respecto de la actitud acerca de la riqueza, te pido que consideres mis consejos, como observaciones exclusivamente para ti y para tu guía personal. Hablo únicamente por Mí mismo y para ti como un buen amigo buscador. Te exhorto de no convertirte en un dictador acerca de cómo otros hombres ricos han de tratar sus riquezas. Te aconsejaría pues: ».

«1. Como administrador de tus riquezas debes considerar sus fuentes. Tú estas bajo obligación moral de representar a la pasada generación, en la honesta transmisión de la legítima riqueza a las generaciones venideras, después de haber sustraído un leal porcentaje para el beneficio de la presente generación. Pero no estás obligado a perpetuar ninguna deshonesta o injusta acumulación de la riqueza por tus ancestros. Cualquier porción de riqueza heredada proveniente de fraude o de deslealtad, deberías distribuirla de acuerdo a tus convicciones de justicia, generosidad y restitución. El resto de tu legítima riqueza heredada la podrás usar con equidad y trasmitirla con seguridad como depositario de una generación a otra. La sabia discriminación y el profundo juicio deberían dictaminar tus decisiones frente a las riquezas de tus ancestros».

«2. Cada individuo que está disfrutando de riquezas resultantes de descubrimientos, debería recordar que su estancia en la tierra es sumamente corta, por lo tanto, debe hacer las provisiones adecuadas para el reparto de esos descubrimientos por vías útiles al mayor número posible de seres humanos. Mientras que al descubridor no le debería ser negada la recompensa por sus esfuerzos, por otro lado tampoco debería él presumir egoístamente y pedir todas las ventajas y bendiciones derivadas de los recursos naturales de la madre tierra, que son de todos nosotros».

«3. Mientras que los hombres elijan continuar con el sistema comercial y de trueque, tienen derecho a un beneficio legítimo y honesto. Cada comerciante se merece el pago por sus servicios. La lealtad del comercio y el honesto trato dado al prójimo en las empresas organizadas del mundo, ha creado muchas formas distintas de riquezas, y todas estas fuentes de fortuna han de ser juzgadas por los más altos principios de justicia, honestidad y lealtad. El honesto comerciante no debería dejar de tomar para sí el mismo beneficio que él otorgaría alegremente a su prójimo comerciante en una transacción similar. Mientras que este tipo de riqueza no sea idéntico al ganado individualmente cuando el negocio está siendo realizado a gran escala, entonces, esa honesta acumulación de riqueza otorgaría a su poseedor una voz de considerable equidad para su subsiguiente distribución».

«4. Ningún mortal que reconoce al Padre de Padres y busca hacer Su Voluntad, puede permitir verse envuelto en las opresiones de la riqueza. Ningún hombre noble buscaría acumular riquezas y amasar poder por la esclavización y deshonesta explotación de sus hermanos en la carne. La riqueza es una enfermedad moral y un veneno espiritual, cuando son derivados del sudor del oprimido hombre mortal. Todas esas riquezas deberían ser restituidas a todos aquellos que han sido robados o a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Una civilización progresiva no podrá ser construida sobre la práctica del engaño al salario del trabajador».

«5. La riqueza honesta esta relacionada con los intereses; mientras el hombre presta y pide prestado habrá legitimos intereses recolectados del capital prestado, siempre y cuando provenga de una riqueza legítima. Pero primero, purifica tu capital antes de pedir intereses. No llegues a ser tan insignificante, hasta el grado de practicar la usura. Nunca te permitas a ti mismo llegar a un grado de egoísmo como para emplear el poder del dinero, para adquirir ventajas desleales sobre tus prójimos trabajadores. No caigas en la tentación de tomar usura de tu hermano caído en desgracia financiera».

«6. Si tus riquezas son derivadas de las recompensas de los inventos, y de los vuelos del genio, no seas desleal en las proporciones de esas recompensas. El Genio debe algo, tanto a sus ancestros como a su progenie; de igual manera está obligado con la raza, la nación y las circunstancias de sus inventos y descubrimientos; debería también recordar que él laboró esos inventos como hombre entre los hombres. Sería igualmente injusto de privar al Genio de todos los incrementos de su riqueza. Y sería imposible para los hombres establecer reglas y regulaciones aplicables igualmente a todos estos problemas para la equitativa distribución de la riqueza. Debes reconocer primero al hombre como tu hermano, y si honestamente deseas hacerle lo que te gustaría que él te hiciera a ti, los dictados de la justicia, la honestidad y la lealtad te guiarán en el justo e imparcial arreglo de cada recurrente problema de recompensa económica y de justicia social».

«7. Excepto por los justos y legítimos honorarios ganados en la administración, ningún hombre debería hacer reclamos personales de aquellas riquezas puestas en sus manos a causa del tiempo y de la ocasión. Las riquezas accidentales deberían ser consideradas de alguna manera a la luz de la confianza para ser invertidas en el beneficio del propio grupo económico y social. Para los poseedores de ese tipo de riqueza debería serles acordados, la mayor voz y voto en la administración de la sabia y efectiva distribución de esos no ganados recursos. El hombre civilizado no ha de considerar como personal y posesión privada a todas aquellas riquezas que controla».

«8. Si cualquier porción de tu fortuna ha sido derivada con conocimiento de causa del fraude; si parte de tu riqueza ha sido acumulada mediante prácticas deshonestas o por métodos engañosos; si tus riquezas son producto de acuerdos injustos con tus prójimos, apresúrate para restituir estas ganancias enfermizas a sus legítimos dueños. Haz plenas indemnizaciones y así purificarás tu fortuna de todas las riquezas deshonestas».

«9. La confianza de una riqueza depositada en una persona para el beneficio de otros, es una solemne y sagrada responsabilidad. No pongas en peligro o traiciones esta confianza. Toma para ti sólo aquello que tomaría cualquier hombre honesto».

«10. Aquella parte de tu fortuna que representa las ganancias de tus propios esfuerzos mentales y físicos -si tu trabajo ha sido realizado con equidad y lealtad- es verdaderamente tuyo. Ningún hombre podrá discutirte tu derecho de mantener y usar esta riqueza de la forma que quieras, siempre y cuando el ejercicio de este derecho no le haga daño a tus prójimos».

[Cuando Jesús hubo terminado su consejo, este romano rico se levantó de su asiento, y al darle las buenas noches, le hizo esta promesa: «Mi buen amigo, percibo que eres hombre de gran sabiduría y bondad, mañana mismo comenzaré a administrar mis bienes de acuerdo con tu consejo»].

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