***LOS ALBORES DE LA CIVILIZACIÓN***
-URANTIA-

1. LA SOCIALIZACIÓN PROTECTORA
2. LOS FACTORES DEL PROGRESO SOCIAL
3. LA INFLUENCIA SOCIALIZADORA DEL TEMOR A LO DESCONOCIDO
4. LA EVOLUCIÓN DE LAS COSTUMBRES INSTITUIDAS
5. LAS TÉCNICAS DE LABRANZA PARA LA TIERRA - LA MANUTENCIÓN
6. LA EVOLUCIÓN DE LA CULTURA

Esta es una narración de la larga y extensa lucha progresiva de la raza humana, que por entonces transitó por una evolución mucho más favorable que la del Reino Animal, pasando a través de edades intermedias hasta los tiempos actuales. Siendo realmente una civilización real, pero imperfecta, por entonces comenzó a evolucionar entre las emergentes razas superiores del género humano.

La Civilización es un logro inventivo del hombre y no es biológicamente inherente a él, tal es así que todos los niños son criados en un medio ambiente dotado de cultura, a la vez que cada generación sucesiva de la juventud tiene nuevamente que recibir más formación que les permita adaptarse a la civilización cambiante. Las mejores cualidades de la civilización, o sea: científicas, filosóficas, artísticas y religiosas, “no” se transmiten de una generación a otra por herencia biológica, estos logros culturales sólo se preservan mediante registros ilustrados de legados pedagógicos.

Los maestros de DALAMATIA, la primera comunidad terrestre Mesopotámica, básicamente iniciaron la evolución social de la humanidad basados en el COOPERATIVISMO, y durante 300,000 años se educó al hombre en actividades en GRUPO. Así, la Raza Azul existente por aquel entonces se benefició con estas primeras enseñanzas sociales, la Raza Roja hasta cierto grado y la Raza Negra menos que los demás. Ya en tiempos más recientes, la Raza Amarilla y la Raza Blanca llegaron a mostrar un desarrollo social más adelantado que las otras razas de URANTIA [La Tierra].

1. LA SOCIALIZACIÓN PROTECTORA.

Durante las primeras experiencias sociales, el hombre se situaba en estrecho contacto y solía con agrado aprender a gustarse mutuamente, pero no destacaba naturalmente el espíritu de la fraternidad ni el deseo del contacto social con sus semejantes, por entonces estaba limitado a aprender por triste escarmiento que “la unión hace la fuerza”; y es esta la falta de afinidad fraternal natural la que hoy en día entorpece la realización inmediata de la GRAN HERMANDAD GLOBAL del hombre en URANTIA.

Pronto la ASOCIACIÓN llegó a ser el precio de la sobrevivencia. Así el hombre quedó indefenso, a menos que llevara la marca tribal que certificaba que pertenecía a un “grupo”, que se vengaría indudablemente de todo asalto que se le hiciera a él. Incluso en la época de CAÍN resultaba fatal salir solo, sin llevar la marca de algún tipo de asociación. La “Civilización” se convertía en el seguro del hombre contra riesgos y muerte violenta, siempre y cuando se pague la prima por la sumisión a las numerosas exigencias de la sociedad.

Así la Sociedad Primitiva se fundó sobre la reciprocidad de la NECESIDAD y sobre el aumento de SEGURIDAD por ASOCIACIÓN. La Sociedad Humana fue evolucionando en ciclos de edades como resultado del temor al aislamiento y mediante la cooperación reacia.

Los seres humanos primitivos no tardaron en aprender que los “grupos” son inmensamente más fuertes que la mera suma de cada una de sus unidades individuales. Cien hombres unidos y trabajando al unísono pueden mover una enorme piedra; una veintena de vigilantes del orden bien adiestrados pueden mantener a raya a una turba enfurecida. Así pues, nació la SOCIEDAD, no de la mera asociación cuantitativa, sino más bien cualitativa; resultado de la ORGANIZACIÓN de cooperadores inteligentes. Mas la Cooperación, no obstante, no es un rasgo natural del hombre, pues éste aprende a cooperar al principio por el “miedo” y luego porque descubre más adelante que resulta muy beneficioso para sortear las dificultades del tiempo y para protegerse de los presuntos peligros del destino.

Los pueblos que prematuramente se organizaron así, en una sociedad primitiva, llegaron a tener más éxito al enfrentarse a la activa naturaleza y también al defenderse contra sus semejantes enfurecidos y disponían de mayores posibilidades de sobrevivencia; por ende, la civilización en URANTIA ha progresado ininterrumpidamente, a pesar de sus múltiples infortunios. Debido únicamente al incremento progresivo del valor de la sobrevivencia por “ASOCIACIÓN”, los múltiples y graves desaciertos del hombre hasta este momento, no han podido frenar ni mucho menos destruir a la civilización humana.

El hecho real de que la “sociedad cultural” contemporánea sea un fenómeno relativamente nuevo, revela en su sobrevivencia actual, las condiciones sociales primitivas que hoy caracterizan a los aborígenes australianos, a los bosquimanes y pigmeos del África. En estos pueblos atrasados se puede observar un poco la hostilidad primitiva de grupos, el recelo personal y otros rasgos sumamente antisociales que fueron tan propios de todas las razas primitivas. Estos restos rezagados de pueblos no sociales de los tiempos antiguos dan elocuente testimonio del hecho de que la tendencia “individualista” natural del hombre no puede competir en definitiva con las organizaciones y asociaciones potentes y poderosas de la progresión social. Estas castas atrasadas y antisociales que muy limitadamente hablan “un dialecto” que tan sólo se explaya a sesenta u ochenta kilómetros de distancia entre sí, demuestra qué clase de mundo estarías viviendo actualmente de no ser por las enseñanzas combinadas del séquito corpóreo del PRÍNCIPE PLANETARIO y por las labores posteriores de los elevadores biológicos de las razas, los ADÁMICOS.

La expresión moderna de “volver a la naturaleza” es una ilusión de la ignorancia, es una creencia relativa de una “edad de oro” del pasado que fue añorada a la pérdida de su destino supremo. El único fundamento de la leyenda de la “edad de oro” es el suceso histórico de la existencia de DALAMATIA y del EDÉN, pero mucho distaron estas sociedades mejoradas de la realización de lo IDEAL. [Top]

2. LOS FACTORES DEL PROGRESO SOCIAL.

La SOCIEDAD CIVILIZADA es el resultado de los esfuerzos iniciales del hombre para sobreponerse a la tremenda antipatía que tenía del “Aislamiento”. Pero lo antedicho no necesariamente indica una simpatía recíproca; hoy por hoy, todavía es patente el estado actual de ciertos grupos humanos rezagados que bien demuestra por lo que pasaron las primeras tribus. Pero aunque los individuos de la civilización aún repelen unos con otros y aunque luchen unos contra otros, aunque la civilización en sí pueda aparentar ser una masa heterogénea que se esfuerza y lucha, ella refleja notoriamente la prueba del esfuerzo sincero para cumplir su destino evolutivo, y “no” la moribunda monotonía del estancamiento que aparenta ante los sentidos físicos.

Si bien el nivel de inteligencia de algunos individuos ha contribuido ampliamente en el ritmo del progreso cultural de la sociedad, así mismo la “sociedad” está creada primordialmente para aminorar todo elemento de riesgo en el modo de vivir del “individuo”. La sociedad ha progresado con rapidez, logrando aminorar el sufrimiento, pero al mismo tiempo incrementó el elemento del “placer” en la vida. Pero de todos modos, avanzó a paso lento todo el Cuerpo Social hacia una meta -¡LA EXTINCIÓN o LA SOBREVIVENCIA!-, y esto básicamente dependía de si la meta es la Auto-Conservación o la Auto-Gratificación. La Auto-Conservación origina y mantiene la SOCIEDAD, en tanto que la Auto-Gratificación de manera excesiva destruye a la CIVILIZACIÓN.

La SOCIEDAD se ocupó de la Auto-Perpetuación, de la Auto-Conservación y de la Auto-Gratificación; pero la expresión y el desarrollo evolutivo de la PERSONALIDAD HUMANA fue digno de convertirse en la meta inmediata de muchos grupos culturales.

El instinto de “manada” del hombre natural, no es suficiente para explicar el desarrollo de la “organización social”, como la que hoy día existe aquí en URANTIA. Aunque en el fondo de la sociedad humana radica esta propensión gregaria innata, gran parte de la sociabilidad del hombre es claramente adquirida. El Hambre por el alimento y el Deseo Sexual fueron dos grandes influencias que contribuyeron a la temprana asociación de los seres humanos; claro que el hombre comparte estos impulsos instintivos básicos con los animales, más el “Temor”, concretamente el temor por lo desconocido, por lo fenoménico, por los fantasmas, y la “Vanidad” fueron otras dos emociones que indujeron a los primeros seres humanos a unirse y mantenerse reunidos.

La historia no es sino la crónica de la perpetua lucha por el sustento del hombre. El hombre primitivo sólo ponía a funcionar sus pensamientos cuando tenía hambre: guardar alimentos para su uso futuro fue su primer acto de abnegación y de autodisciplina. Con el desarrollo de la sociedad se alivió el problema del “hambre” y cesó de ser el único incentivo para la asociación mutua. Luego otros tipos de hambre y múltiples satisfacciones de necesidades indujeron a la asociación más estrecha del género humano. Y hoy por hoy, esta sociedad está sobrecargada y sobresaturada de injustas necesidades. La civilización occidental del planeta fatigosamente sufre el peso de la descomunal sobrecarga del “lujo” y de la desmesurada multiplicación de los “deseos” humanos. Así la sociedad moderna sufre una tremenda tensión y una de sus más peligrosas fases de inmensa interasociación y de complicadísima interdependencia.

El Hambre, la Vanidad y el Temor a lo desconocido ejercieron una Presión Social continua; en cambio, la Gratificación de los deseos sexuales intervino en forma pasajera e intermitente. El deseo sexual por sí solo no impulsó a los hombres y mujeres primitivos a asumir las pesadas cargas del mantenimiento del hogar. El “hogar primitivo” se fundó sobre la inquietud sexual del varón cuando a éste se le privaba de la frecuente gratificación y del devoto afecto materno de la hembra humana, el cual, en cierta medida es similar al de las hembras de todos los animales superiores. La presencia de un recién nacido “desvalido” determinó en un principio la diferenciación de las actividades del hombre y de la mujer; la mujer tenía que mantener una residencia fija donde pudiera labrar la tierra, y desde los tiempos más primitivos siempre se ha considerado “HOGAR” en donde quiera que se encontrara la mujer.

De este modo la Mujer llegó a ser imprescindible dentro del esquema social que iba evolucionando, no tanto por la pasión sexual temporal, sino a consecuencia de las Necesidades Alimenticias; por entonces ella desempeñó un papel esencial en la manutención. Fue proveedora de alimentos, bestia de carga y compañera capaz de soportar los malos tratos violentos y sin resentimientos; y además de todas estas características, era un medio de gratificación sexual siempre a disposición.

Casi todo lo que es de valor perdurable en la civilización tiene sus raíces en la FAMILIA. La Familia fue el primer grupo pacifista productivo, en ella aprendían el hombre y la mujer a corregir sus discrepancias, y también a enseñar a sus hijos a ir en busca de la paz.

La empresa del MATRIMONIO en la evolución fue para fortalecer la sobrevivencia de las razas y no sólo para obtener la felicidad personal. La Auto-Perpetuación y la Auto-Conservación son los verdaderos fines del HOGAR. Y la Auto-Gratificación es suplementaria y no esencial, salvo como estímulo para garantizar la unión de pareja. La naturaleza exige la sobrevivencia, pero las diversas artes de la civilización continúan aumentando los placeres del matrimonio y las satisfacciones de la vida familiar...

Si se amplía la “vanidad” para incluir el orgullo, la ambición y el honor, entonces se puede discernir no solamente cómo estas tendencias contribuyeron en la formación inicial de las asociaciones humanas, sinó que además, cómo mantuvieron unidos a los hombres en su estado primitivo; puesto que tales emociones son “vanas”[vanidad] surgieron sin tener espectadores ante quienes hacer ostentaciones. Pero en poco tiempo, la “vanidad” se relacionó con otras emociones e impulsos que requerían de “foros sociales” en donde pudieran exhibirse y satisfacerse. Este grupo de emociones dio origen a los comienzos primarios de todo tipo de arte, ceremonias y todas las formas de juegos deportivos y torneos.

La “vanidad” contribuyó de sobremanera al nacimiento de la SOCIEDAD, pero en el momento que sucedían estas revelaciones, los empeños errados de una generación ya demasiado vanagloriosa, amenazó con dar al traste con toda la complicada estructura de una civilización sumamente especializada. Hace mucho tiempo que el “deseo del placer” reemplazó al “deseo del sustento”. Hoy, los fines sociales legítimos de la Auto-Conservación se están tornando aceleradamente en viles y amenazadoras formas de la Auto-Gratificación. La Auto-Conservación edifica la SOCIEDAD; pero la Auto-Gratificación desenfrenada infaliblemente, destruye la Civilización. [Top]

3. LA INFLUENCIA SOCIALIZADORA DEL TEMOR A LO DESCONOCIDO

Los “deseos originales” produjeron una Sociedad Original, pero luego el “temor a lo desconocido” la mantuvo íntegra y le dio a su existencia un aspecto EXTRAHUMANO. El “temor común” tuvo un origen fisiológico: el temor al dolor físico, al hambre no satisfecha o a alguna calamidad material; pero el “temor a lo desconocido” era una clase nueva y en cierta forma sublime del terror.

El soñar con “espectros” fue sin duda el factor individual más grande en la evolución de la sociedad humana. Aunque la mayoría de los sueños perturbaba excesivamente a las mentes primitivas, el sueño espectral, de hecho aterrorizó al hombre primitivo, induciendo a estos soñadores supersticiosos a tomar protección y dispuestos a asociarse seriamente para el resguardo mutuo contra los peligros imaginarios, vagos e invisibles del mundo de los espíritus. El “sueño espectral” constituye una de las primeras grandes diferencias que aparecieron entre la leve mente animal y la mente humana. Los animales no registran la supervivencia después de la muerte.

Con excepción de este factor espectral, se fundó toda la sociedad sobre necesidades fundamentales e impulsos biológicos básicos. Sin embargo, el “temor a lo desconocido” introdujo un nuevo factor en la civilización, un temor que transciende las necesidades básicas del individuo, y que lo induce aún mucho más allá de las luchas por mantener el grupo. Así, el pavor por los espíritus de los difuntos, sacó a la luz una nueva y asombrosa forma de miedo; un raro y poderoso terror que flageló a las órdenes sociales poco rigurosas de las edades primitivas para hacerlos más juiciosamente disciplinados y mejor controlados que en los anteriores tiempos.

Destacamos que esta superstición sin sentido, un poco de la cual aún persiste, preparó las mentes de los hombres mediante el temor supersticioso de lo irreal y lo fenoménico, para el descubrimiento posterior del «temor a un Dios, que es el comienzo primitivo de la búsqueda de la sabiduría». Todos los temores infundados de la evolución están concebidos para “sustituirse” consecutivamente por la ADMIRACIÓN CONSIDERADA A LA DEIDAD, e inspirada por REVELACIONES. El primer culto por temor a lo desconocido, llegó a ser un lazo social muy fuerte, y desde aquel día remoto, la humanidad continúa esforzándose con variadas medidas para la conquista de la “Espiritualidad”.

El “hambre” y el “deseo sexual” encauzaron a los hombres a Unirse; y la “vanidad” y el “temor a lo desconocido” los mantienen Unidos. Pero estas emociones solas, sin influencia de las REVELACIONES SUPERIORES PACIFICADORAS, no son capaces de soportar las tensiones e irritaciones de las ínterasociaciones humanas. Sin ayuda de las REVELACIONES DE FUENTES SUPERHUMANAS, las tensiones de la sociedad en sus límites extremos estallarían; entonces estas mismas influencias movilizadoras de la sociedad -El hambre, el deseo sexual, la vanidad y el temor- conspiran peligrosamente para sumir a la humanidad en las guerras y al derramamiento de sangre.

La tendencia “Pacifista” de la raza humana no es una dotación natural, ésta se deriva de las enseñanzas elevadas de la “religión revelada”, fiadas a las experiencias de razas progresivas; pero mejor aún, de las enseñanzas de MICAEL [Jesús], el Príncipe de la Paz. [Top]

4. LA EVOLUCIÓN DE LAS COSTUMBRES INSTITUIDAS.

Todas las instituciones sociales modernas de hoy surgieron de la evolución de las “costumbres primitivas” de vuestros antepasados salvajes; las convenciones de hoy son costumbres modificadas y amplificadas del ayer. El HÁBITO es para el individuo, lo que la COSTUMBRE es para el grupo; y las costumbres de los grupos con el tiempo se convirtieron en tradiciones folklóricas o tribales, y son las “convenciones de masas”. Todas las instituciones de la sociedad humana actual tienen su humilde origen en estos remotos comienzos.

Hay que tener presente que las costumbres instituidas se originaron en el esfuerzo por adaptar la vida grupal a las condiciones de la existencia en masa; las Costumbres constituyen la primera institución social del hombre. Y toda reacción tribal nace del esfuerzo para evitar el dolor y la humillación, y también para procurar gozar del placer y del poder. Todo origen de las tradiciones folklóricas, así como el origen de las lenguas, son siempre “inconscientes” y no voluntarias; por lo tanto, siempre están cubiertas de misterios.

El “temor a lo desconocido” indujo al hombre primitivo a concebir lo “extranatural”, y así se asentó con firmeza los cimientos de las poderosas influencias sociales de la “ética” y de la “religión”, que a su vez, preservaron intactas de generación en generación las Costumbres y Tradiciones de la sociedad. Lo único que sirvió al principio para establecer y cristalizar las costumbres fue: “la creencia de que los difuntos eran muy celosos de los medios por los que habían vivido y muerto”, por consiguiente infligirían severos castigos a los mortales vivientes que se atrevieran a menospreciar repudiadamente los reglamentos de la vida a los cuales aquellos difuntos habían hecho honor cuando eran de carne y hueso. Todo lo antedicho queda mejor ilustrado por la gran reverencia que la Raza Amarilla tiene actualmente por sus antepasados. La “religión primitiva” que se desarrolló posteriormente reforzó en gran manera el temor a los “fantasmas de los difuntos” para estabilizar las costumbres, Pero la civilización ya en progreso vino liberando en escaladas crecientes a la humanidad del cautiverio del temor y de la esclavitud de la superstición.

Antes de la instrucción libertadora y liberalizadora de los maestros de DALAMATIA, el hombre antiguo fue una víctima indefensa de los ritos de las costumbres establecidas, pues exageradas y persistentes ceremonias aprisionaban al salvaje primitivo. Y todo lo que hacía desde que despertaba por la mañana hasta la hora de dormir en su caverna por la noche, lo hacía de forma forzada, de acuerdo con las tradiciones de la tribu. Por entonces el hombre fue esclavo de la tiranía de la usanza, su vida no contenía nada libre, espontáneo, ni original. Allí hubo estancamiento, no hubo progreso natural hacia una existencia superior mental, moral, o social.

La “Costumbre” tuvo al hombre primitivo en su puño férreo; entonces el salvaje fue un verdadero esclavo de la usanza, pero de cuando en cuando surgieron algunas variaciones útiles en la norma, pues algunos pocos se atrevieron a inaugurar nuevos modos de pensar y métodos mejorados de vivir. No obstante, la tremenda inercia del hombre primitivo constituyó un freno de seguridad biológica contra la precipitación demasiado imprevista del devastador desequilibrio de una civilización que comenzaba a avanzar con gran rapidez.

Sin embargo, estas costumbres no son un mal incondicional, en vez su evolución debe continuar. Es tremendamente fatal para la sobrevivencia de la civilización emprender su modificación global mediante una revolución violenta y radical. La costumbre ha sido el hilo de continuidad que ha mantenido unida a la civilización. Pero también es verdad que en el camino de la historia humana, ésta se satura de restos de costumbres descartadas y prácticas sociales totalmente obsoletas. No ha sobrevivido ninguna civilización que haya abandonado sus costumbres establecidas, salvo para adoptar costumbres mejores y más adecuadas para evolucionar.

La sobrevivencia de la sociedad depende principalmente de la Evolución progresiva de sus Costumbres. El “proceso” de la evolución de las costumbres surge del gran Deseo de Experimentación, cuando se proponen nuevas ideas, entonces sobreviene la “competencia”. En una civilización progresiva abraza la idea progresiva y perdura; el tiempo y la circunstancia finalmente seleccionan el grupo más apto para la experiencia de la sobrevivencia. Pero lo anterior no implica que cada uno de los cambios aislados que suceden en la composición de la sociedad humana haya sido para el “bien”. ¡No, no!, ¡Claro que no!, pues también ha habido muchos, pero muchos, retrocesos en la prolongada lucha progresiva de la civilización de URANTIA, la Tierra. [Top]

5. LAS TÉCNICAS DE LABRANZA PARA LA TIERRA - LAS ARTES DE LA MANUTENCIÓN.

La “tierra” es el escenario de la sociedad y los hombres son los actores. El hombre ha de adaptar constantemente su forma de actuar para ajustarse a las condiciones de la tierra. La Evolución de las costumbres depende siempre de la relación HOMBRE-TIERRA. Lo antedicho es verdad, a pesar de lo difícil que sea para discernirlo. La técnica para la tierra del hombre o las artes de la manutención, mas su nivel de vida es igual a la suma total de las “costumbres populares”, las “costumbres instituidas”. Y la suma total de la adaptación del hombre a las exigencias de la vida es igual a su “civilización cultural”.

Las primeras culturas humanas surgieron a lo largo de los ríos del hemisferio oriental, y hubo cuatro grandes etapas en la marcha progresiva de la civilización a saber:

  1. Etapa de la Recolección. La exigencia del sustento y del hambre, indujo a la primera forma de Organización Industrial, surgiendo las filas primitivas de Recolección de Alimentos. Algunas veces la marcha de tal fila de hombres podía medir hasta quince kilómetros y atravesaban el terreno recogiendo los alimentos. Esta corresponde a la primitiva etapa nómada de la cultura y es también el modo de vida que siguen aún los Bosquimanes del África de hoy en día.
  2. Etapa de la Caza. La invención de las armas le permitió al hombre convertirse en cazador y así ganar considerable libertad de la esclavitud del sustento. Un ANDONITA [Hijo de ANDON y FONTA, padres biológicos de la humanidad] muy hábil que se había magullado gravemente el puño en un combate encarnizado, redescubrió el concepto de emplear un palo largo a manera de brazo y una piedra dura atada a la punta con fibras, a manera de puño. Luego muchas tribus, independientemente, hicieron descubrimientos de esta índole y estas distintas formas de martillos representaron un gran paso de avance en la civilización humana. Hoy en día algunos aborígenes australianos no han progresado mucho más allá de esta etapa.
    Los hombres de Raza Azul, existentes por entonces, llegaron a ser grandes cazadores e innatos tramperos expertos; cercaban las aguas de los ríos y apresaban abundantes pescados, y disecaban el excedente para el invierno. Muchas formas de ingeniosos cepos y trampas se empleaban para atrapar las presas, pero las razas más primitivas no cazaban animales de tamaño grande.
  3. Etapa Pastoral. La domesticación de los animales hizo posible esta fase de la civilización. Los árabes y los aborígenes africanos figuran entre los pueblos pastores más recientes. La Vida Pastoral ofreció más alivio a la esclavitud por el sustento, el hombre aprendió a subsistir con los réditos de su “capital”, o sea con el incremento de sus rebaños, lo cual brindó más tiempo y espacio libre para la gran aventura de la Cultura y el Progreso.
    Por entonces la sociedad prepastoral fue de Cooperación entre los sexos; pero la propagación de la ganadería rebajó a la mujer a un ínfimo nivel de esclavitud social. Antes que esto sucediera, al hombre le incumbía conseguir los alimentos de fuente animal y a la mujer le correspondía obtener los comestibles vegetales. Por tanto, al entrar el hombre a la era pastoral de su existencia, la dignidad femenina bajó considerablemente. Ella aún tenía que esforzarse mucho por proveer los vegetales; en cambio, el hombre no necesitaba hacer más que atender a los rebaños para obtener abundante comida animal. De este modo, el hombre llegó a independizarse relativamente de la mujer. A través de toda la edad pastoral, la condición de la mujer decayó de forma ininterrumpida. Hacia el final de esta era pastoral, ella se había convertido en poco más que un “animal humano”, destinada a trabajar y parir la prole humana, y de forma muy parecida a los animales del rebaño; entonces, de ellas se esperaba que labraran la tierra y produjeran las crías. Así los hombres de la edad pastoral tuvieron gran afecto por su ganado, pero no alcanzaron a desarrollar un afecto más profundo por sus esposas.
  4. La Etapa Agrícola. La domesticación de las plantas fue responsable de esta era y representa el tipo de nivel superior de la civilización material. Tanto CALIGASTIA [El Príncipe Planetario] como ADAM se empeñaron en enseñar al hombre la Horticultura y la Agricultura. ADAM y EVA fueron “Horticultores” y no pastores; y el cultivo de huertas era una cultura avanzada en aquellos días. El cultivo de las plantas ejerce una influencia ennoblecedora en todas las razas del género humano.

La Agricultura multiplicó más de cuatro veces la razón Hombre-Tierra del mundo; y puede combinarse con los esfuerzos pastorales de la antigua etapa cultural, y cuando se sobreponen juntas las tres últimas etapas, los hombres cazan y las mujeres labran la tierra.

Siempre han existido fricciones entre los pastores y los labradores de la tierra. El Cazador y el Pastor eran combativos, belicosos; pero el Agricultor se desarrollaba más al Tipo Pacifista. Pues la asociación con los animales sugiere la Lucha y la Fuerza; mientras la asociación con las plantas inculca la Paciencia, la Paz y la Serenidad. La Agricultura y el Industrialismo resultaron ser actividades de “paz”. Y hasta hoy, ambas actividades sociales mundiales poseen una debilidad que estriba en la carencia de emoción y aventura.

La sociedad humana ha evolucionado desde la etapa de la caza, pasando por los pastores, hasta la etapa territorial de la agricultura. Y en cada etapa de la civilización progresiva, fue mermando el “nomadismo”, y el hombre comenzó a vivir más y más en su Hogar.

Actualmente la Industria está suplementando a la Agricultura, y esto por la consiguiente urbanización y multiplicación de grupos no agrícolas de todas las clases ciudadanas. Pero una era “Industrial” no tiene esperanzas de sobrevivir si sus dirigentes comienzan a dejar de considerar que aún el más completo desarrollo social siempre ha de descansar sobre sólidos cimientos de la “Agricultura”. [Top]

6. LA EVOLUCIÓN DE LA CULTURA.

El hombre es una criatura de la tierra, un hijo de la naturaleza, y por mucho que se esfuerce por aislarse de la tierra, en última instancia, está destinado al tremendo fracaso. “Del polvo eres y al polvo volverás”, se aplica a todo el género humano. La lucha básica del hombre fue, es y será siempre por la conquista de la tierra. Las primeras “asociaciones sociales” del hombre primitivo fueron concertadas con el fin de lograr la victoria terrenal. La relación Hombre-Tierra es la base de toda la civilización social.

La inteligencia del hombre, manifestada por medio de las Artes y Ciencias, aumentó el rendimiento de la tierra; al mismo tiempo se pudo frenar hasta cierto punto de manera natural el aumento de la prole, y de este modo, se proporcionó el aumento del sustento y de tiempo-espacio libre para construir una civilización cultural progresiva.

Rige a la “sociedad humana” una Ley que decreta que: ¡La población varia en proporción directa a las “artes de la tierra” e inversa al “nivel de vida”!. A través de estas primeras edades y aún más que en el presente, la ley de la “oferta y la demanda”, en lo referente a los hombres y la tierra, determinaba el valor estimado de ambos. Pues durante los tiempos en que había gran abundancia de tierras [territorios no ocupados] y enorme aumento de las necesidades del hombre, el valor de la vida humana era más importante, por consiguiente la pérdida de ella era más aterradora. En cambio durante los períodos de escasez de tierra y consecuente sobrepoblación, la vida humana se desvalorizaba; de manera que la guerra, el hambre y la peste eran consideradas menos importantes.

Cuando se reduce el rendimiento de la tierra o se sobre aumenta la población, entonces se reanudan inevitablemente las guerras, aflorando las peores cualidades de la naturaleza humana animal. Pero la mejora en el rendimiento de la tierra, el desarrollo de las artes mecánicas y el control natural de la sobrepoblación, tiende a promover el desarrollo de las mejores cualidades de la naturaleza humana.

La sociedad primitiva desarrolla los elementos no especializados del género humano; así las “bellas artes”, el progreso “científico” y conjuntamente con la “cultura espiritual” se desarrollan mucho más en los centros poblados más grandes del mundo, pero siempre y cuando estuvieran respaldados por una población totalmente Agrícola e Industrial, y ligeramente por debajo de la razón Hombre-Tierra. O sea en las ciudades siempre se multiplica el poder de sus habitantes para el “bien” o para el “mal”.

El nivel de vida siempre ha influido sobre el tamaño de la familia. Cuanto más alto es el nivel de vida, más reducida es la familia, hasta el punto de estabilizar su crecimiento o de llegar a la extinción gradual.

A través de las edades el nivel de vida ha determinado la “Calidad” de una población sobreviviente, en contraposición a la mera “Cantidad”. Los múltiples niveles de vida de las clases sociales, dan origen a nuevas castas sociales y nuevas costumbres establecidas. Y cuando estos niveles de vida se complican demasiado o llegan a ser muy “vanidosos” no tardan en convertirse en autodestructores. Las “castas” son fruto directo de fuertes presiones sociales, debidas a la intensa competencia generada por la densidad de la población.

Las primeras razas primitivas del planeta a menudo recurrieron a prácticas destinadas a restringir la población, pues las tribus primitivas eliminaban a sus niños deformes o malucos; a las recién nacidas las eliminaban antes de la época de la compra de mujeres para esposas. Algunas veces asfixiaban a los hijos al nacer, pero el método preferido era el del abandono. Y el padre de gemelos solía insistir en que se matara a uno de los dos, pues se creía que los alumbramientos múltiples resultaban de la magia o de la infidelidad. Pero por lo general a los gemelos del mismo sexo se les perdonaba la vida. Aunque casi fueron comunes estos tabúes acerca de los gemelos, nunca formaron parte de las costumbres establecidas de los ANDONITAS [Hijos de ANDON y FONDA]; a diferencia, estos pueblos evolutivos siempre consideraron a los gemelos como augurios de buena suerte.

Muchas razas aprendieron la técnica del aborto y esta práctica llegó a ser muy común después de establecerse el tabú del parto entre las solteras. Durante mucho tiempo fue costumbre que una joven soltera diera muerte a su prole, pero ya entre los grupos más civilizados estos hijos ilegítimos pasaban a la tutela de la madre de la joven. Muchos clanes primitivos fueron virtualmente exterminados por la práctica del aborto y el infanticidio. No obstante, a pesar de los dictados de las costumbres, se eliminaban muy pocos niños que ya habían sido amamantados, y esto debido a que el afecto materno es bastante fuerte.

Aún en el presente perduran restos de patrones primitivos de la población. Existe una tribu en Australia cuyas madres se niegan a criar a más de dos o tres hijos. Hasta hace poco, una tribu caníbal se comía cada quinto hijo que naciera. En Madagascar algunas tribus siguen eliminando a los niños nacidos en ciertos días fatídicos, resultando la muerte de alrededor del 25% de todos los recién nacidos.

Desde la perspectiva global, la “Sobrepoblación” no ha sido nunca un grave problema en el pasado; pero hoy en día, si se reducen las guerras y la ciencia va controlando en creciente escala las enfermedades humanas, pero sin un NUEVO ORDEN GLOBAL, puede llegar a ser esto un grave problema mundial. ¡Aquí y Ahora llegó el momento de la última gran prueba de la sabiduría de los mandatarios del mundo!. ¿Tendrán los dirigentes de URANTIA la sagacidad y la valentía para fomentar la multiplicación del ser “Humano Moderado” o “Equilibrado” en vez de los extremos aparentemente supernormales y los cada vez mayores de subnormales?... Pues es muy urgente fomentar al “Hombre Normal”, él es la espina dorsal de la civilización y la fuente del genio evolutivo de la raza. Y se deberá mantener al “hombre subnormal” bajo la subordinación de la sociedad; ya no es justo engendrar más de los que se requiere para la armonía del conjunto humano, que bien pueden cooperar desde su nivel inferior a tareas de la industria, o en aquellas tareas que requieren de inteligencia por encima del nivel animal, hasta de exigencias tan minúsculas como para dar constancia de verdadera subordinación a los tipos del “hombre normal” de la humanidad. [Con la colaboración de un Melquisedeck].

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